14.2.14

Sobre el amor, el destino y el hilo rojo...



El Hilo Rojo es una leyenda anónima de origen japonés, que cuenta que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un «hilo rojo», que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas. 

La leyenda más popular y la que se recita en casi todos los hogares japoneses a los niños y jóvenes es ésta: "Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo : «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza. Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente." (Vía Wikipedia)


Y yo siempre digo, que no creo en las brujas, pero que las hay las hay... sólo que no usan escobas y eso. Creer en el destino ya es más complicado (o no). Yo creo en eso que se llama karma también. La cuestión es que nos pasamos media vida buscando el amor.


Probablemente es en el momento en que dejamos de buscar, que lo encontramos o que, siguiendo la leyenda: sentimos que el hilo rojo nos está tirando hacia algún lado... levantas la vista y le ves. Y sabes que es él.
A mí me ha llevado muchos años encontrarle, y creo que el destino me ha jugado una buena pasada, porque tener que venir a España para dar con la otra punta del hilo, vamos... vamos... telita... Bueno, no: hilito. :D


Hoy es el día de los enamorados, y en algunos países la gente se vuelve loca regalando chocolates, corazones rojos y joyas de infarto. Yo voy a hacerle una tarta a mi novio, y le dibujaré corazones de chocolate o patitas de gato. Quizá hasta uso un molde real. xDDDD

Lo importante es que tarde o temprano, dejas de tirar del hilo porque has llegado a la otra punta. Por lo que si estás en proceso, no te desanimes. Sé paciente, en la vida todo llega. El amor también.

¡Felicidades amigos de este otro mundo!

Y por supuesto, donde hay amor, hay gatitos.

Para cuando funcione...






2 comentarios:

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