Hace ya unos quince años, que se dice pronto, fui con mi mamá y mi hermana a un concierto de Alejandro Fernández y salí absolutamente conquistada. Me impactaron su voz, su carisma y elegancia en el escenario. Y yo que era algo más que fanática de Luis Miguel tuve que reconocer que para cantar rancheras e íntimas melodías no había nadie como El Potrillo, Alejando Fernández.
Ahora, tras haber vuelto a verle en el escenario sólo puedo reafirmar y subrayar que es un gran artista, con una voz impresionante y un dominio del espectáculo más que admirable. ¿Y cómo es que he vuelto a verle después de tantos años? Hay una historia detrás de esto, siempre hay una historia...
Muy simple. Comienza como todas las historias: chico conoce a chica y... No, que eso va a llevar mucho tiempo... La versión corta es que tengo un novio tan lindo, detallista y amoroso (♥♥), que aunque le dije que no iba a ir al concierto, unos días antes me regaló un sobre con dos entradas en su interior... y ya podéis imaginar mi alegría. Así que vamos al turrón.


