Llevo ya varios días sin poder conciliar el sueño normalmente y es que el pasado martes en el
E3 se anunció que el tan esperado
Gran Turismo 5 por fin saldría a la venta el próximo 2 de noviembre.¿Estamos ante el mejor simulador de la historia de los videojuegos? Probablemente sí, pero más allá de los debates que seguramente habrá sobre este tema, el Gran Turismo es un juegazo para disfrutar a pleno con todos los sentidos, que quizá sólo los que hemos tenido en nuestras manos
desde el GT o GT2 (como es mi caso) sabemos lo que significa.
No me pondré poética ahora, vamos a los hechos: más de
950 coches (incluidas marcas como
Ferrari, Lamborghini y
Bugatti), se habla de
70 variaciones de los circuitos (creo que esto es un poco exagerado),
modo GT,
Arcade y
Autoescuela (con sus respectivos carnets amados y odiados a partes iguales, o eso quiere quien escribe), eventos
NASCAR, WRC y
LE MANS (bueno, ya contábamos con el circuito de
La Sarthe en el GT4)
¿Tendremos daños? ¡Sí! Pero serán moderados en algunos casos e incluso puede que no en todas las carreras, porque esas criaturas tan exquisitamente diseñadas no pueden sufrir tanto. Y una de las cuestiones más importantes:
el Gran Turismo 5 tendrá trofeos, para que podamos alardear (o no) en público de nuestras hazañas.
La emoción me invade, lo sé… y es que esto no acaba aquí: porque si algo le ‘faltaba’ al GT era un pequeño deseo personal que esta vez se hará realidad y estoy hablando nada más y nada menos que de la posibilidad de conducir en la pista de pruebas de ¡
Top Gear! ¿Es que acaso seremos “
The Stig”? :D