La clasificación del sábado en
Brasil se presentaba lluviosa y con sorpresas, ya que en los últimos minutos llegaba
Nico Hülkenberg (Williams) para arrebatarle la
pole a
Sebastian Vettel con la considerable diferencia de
1.049 segundos, lo cual en Fórmula 1 es un mundo. Así se presentaba el tan esperado
Gran Premio de Brasil, aquel con el que los seguidores de
Fernando Alonso soñaban con el
tricampeonato. Pero esta vez no pudo ser, tendremos que esperar al próximo domingo para saber quién se consagra Campeón del Mundo.
Espuma por aquí... champán por allí... pero dime: ¿quién es tu favorito para el domingo?
Interlagos es un circuito de esos que se hacen querer, uno de los más disfrutables del año. Para alegría o desdicha,
Interlagos siempre da resultados. Alegría sentí en el año 2005 al ver a
Fernando Alonso consagrarse campeón, sorpresa cuando aquel 2007
Kimi Räikkönen se llevaba el título y entraban moscas en la boca de todos los que esperábamos que la balanza se inclinase en
McLaren; un año después fue impotencia y algo de tristeza lo que sentí al ver cómo
Lewis Hamilton era el campeón más joven del mundo,
arrebatándole también ese título a
nuestro Fernando Alonso. Hoy mirando hacia atrás veo una vez más cuánto he cambiado.