
Una carrera brillante.
Oscura para los demás, como los Red Bull. Dos abandonos. Mi Webber sin puntos. Vettel también. Sí, soy Webberista y Vettelista, pero al contrario que gran parte del público español seguiré disfrutando de la Fórmula 1 aún cuando ellos ya no participen.

Dicen que un tropezón no es caída. Además está el karma.
La gran estrella de la carrera sin quererlo ha sido la FIA, protagonizando dos de los mejores momentos: La penalización a Vettel y el adelantamiento de Alonso a Massa.