23.2.11

El principito y la flor


"Al quinto día y también en relación con el cordero, me fue revelado este otro secreto de la vida del principito. Me preguntó bruscamente y sin preámbulo, como resultado de un problema largamente meditado en silencio:

— Si un cordero se come los arbustos, se comerá también las flores ¿no?
— Un cordero se come todo lo que encuentra.
— ¿Y también las flores que tienen espinas?
— Sí; también las flores que tienen espinas.
— Entonces, ¿para qué le sirven las espinas?

Confieso que no lo sabía. Estaba yo muy ocupado tratando de destornillar un perno demasiado apretado del motor; la avería comenzaba a parecerme cosa grave y la circunstancia de que se estuviera agotando mi provisión de agua, me hacía temer lo peor.

— ¿Para qué sirven las espinas?

El principito no permitía nunca que se dejara sin respuesta una pregunta formulada por él. Irritado por la resistencia que me oponía el perno, le respondí lo primero que se me ocurrió:

— Las espinas no sirven para nada; son pura maldad de las flores.

— ¡Oh!

Y después de un silencio, me dijo con una especie de rencor:

— ¡No te creo! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas…

No le respondí nada; en aquel momento me estaba diciendo a mí mismo: "Si este perno me resiste un poco más, lo haré saltar de un martillazo". El principito me interrumpió de nuevo mis pensamientos:

— ¿Tú crees que las flores…?
— ¡No, no creo nada! Te he respondido cualquier cosa para que te calles. Tengo que ocuparme de cosas serias.

Me miró estupefacto.
— ¡De cosas serias!
Me miraba con mi martillo en la mano, los dedos llenos de grasa e inclinado sobre algo que le parecía muy feo.
— ¡Hablas como las personas mayores!


Me avergonzó un poco. Pero él, implacable, añadió:
— ¡Lo confundes todo… todo lo mezclas…!


Estaba verdaderamente irritado; sacudía la cabeza, agitando al viento sus cabellos dorados.
— Conozco un planeta donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho más que sumas. Y todo el día se lo pasa repitiendo como tú: "¡Yo soy un hombre serio, yo soy un hombre serio!"… Al parecer esto le llena de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!
— ¿Un qué?
— Un hongo.

El principito estaba pálido de cólera.

— Hace millones de años que las flores tiene espinas y hace también millones de años que los corderos, a pesar de las espinas, se comen las flores. ¿Es que no es cosa seria averiguar por qué las flores pierden el tiempo fabricando unas espinas que no les sirven para nada? ¿Es que no es importante la guerra de los corderos y las flores? ¿No es esto más serio e importante que las sumas de un señor gordo y colorado? Y si yo sé de una flor única en el mundo y que no existe en ninguna parte más que en mi planeta; si yo sé que un buen día un corderillo puede aniquilarla sin darse cuenta de ello, ¿es que esto no es importante?

El principito enrojeció y después continuó...

— Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar en millones y millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso. Puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…" ¡Pero si el cordero se la come, para él es como si de pronto todas las estrellas se apagaran! ¡Y esto no es importante!

No pudo decir más y estalló bruscamente en sollozos.

La noche había caído. Yo había soltado las herramientas y ya no importaban nada el martillo, el perno, la sed y la muerte. ¡Había en una estrella, en un planeta, el mío, la Tierra, un principito a quien consolar! Lo tomé en mis brazos y lo mecí diciéndole: "la flor que tú quieres no corre peligro… te dibujaré un bozal para tu cordero y una armadura para la flor…te…". No sabía qué decirle, cómo consolarle y hacer que tuviera nuevamente confianza en mí; me sentía torpe. ¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!"


El Principito, Capítulo VII (Antoine de Saint-Exupery, 1943)

Leí "El Principito" por primera vez siendo una niña. No recuerdo si tenía doce, catorce o quince años. Quizá más. O menos. No lo recuerdo, pero no es lo importante. Lo cierto es que no lo comprendí. Era una niña que pensaba como una adulta. Me hacía las preguntas equivocadas, y tenía ideas aún más erróneas. Hace poco menos de un año volví a leerlo, una tranquila y cálida tarde de junio y lloré como una niña. El sentimiento, la ternura y sinceridad con que está escrito es difícil de describir. A veces no sabemos lo que buscamos, quizá porque vemos las cosas con los ojos de una persona mayor y confundimos todo. Ya lo dijo el zorro al principito: "Lo esencial es invisible a los ojos"; por eso es importante viajar por el mundo con los ojos abiertos, porque a veces puede que nos lleve más de lo que creemos, encontrar lo que buscamos. Yo he tardado 33 años y hoy puedo decir que ha valido la pena.

Wikio

5 comentarios:

  1. ese estilo inocente y a la vez profundo de Saint-exupery es irrepetible, lo leo varias veces y no puedo llegar al fondo. me encanta, pero si prometo llerlo de nuevo sería un mentiroso:tengo una lista de 5 libros todavia sin leer, por falta de tiempo (o excesso de browser, quien sabe)

    por cierto, no me había fijado en el hada madrina aqui a mi derecha. muy slow motion de tu parte

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  2. Viajar por el mundo con los ojos abiertos no es nada fácil, y abrir los ojos para ver aquello que no está a la vista es más difícil aún.
    Por eso cuando encuentras un compañero de viaje con el que abrir los ojos y verlo todo, hay que cogerle la mano y disfrutar el camino tanto como llegar al destino.
    Un besito

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  3. Hola: hacía mucho que no asomaba la nariz por aquí y al ver este post...
    Creo que El Principito tiene tanto que ver con todos y de diferente manera. A todos nos ha "tocado" en algún lugarcito interno.
    Lo leí a los 12 como un cuentito cualquiera, aún así me encantó. Luego lo leí cerca de los 30... otra lectura, y aunque diferente me dí cuenta que era mucho lo que sin darme cuenta me había dejado desde niña.
    Saint-Exúpery un personaje interesantísimo, su vida... sus viajes. Tengo un librito que se llama Carnets donde han recopilado sus escritos y pensamientos sobre política, economía... y hay cosas tan actuales.
    Un abrazo.

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  4. Me ha encantado tu entrada, que nos ha devuelto una lectura reeditada con las nuevas experiencias vividas; es un texto de esos universales en que cada cual sacamos diferentes conclusiones según el momento de la vida en que nos encontramos. Te tomo prestado el sentimiento que me ha producido su lectura. Gracias por compartir.

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  5. F-1 A.L.C.: Desde hace un tiempo ya que decidí menos browser y más libros, pero son etapas ^^ (si aprendemos algo, todo vale)
    El Principito sorprende, y cambia de significado con los años, es un libro precioso.
    Mi hada madrina es una fairy sack girl del Little Big Planet (juegazo de la PS3). Agradezco su buen ver, señor :D

    Ventu: Viajes. Tardis. Sueños. Sleepyhead. Principitos y flores... todo es un mundo por descubrir. Hay que estar atentos, porque nunca se sabe *__* ¡Mucha suerte en tu viaje!
    Un besito.

    Lirium*: Hola y gracias por volver por aquí. Un placer para mí que una entrada tan simple haya llegado a vuestros corazones. Bienvenida otra vez. Un abrazo!

    José Luis: Ya lo dije en tu blog, pero muchísimas gracias por la mención, me ha hecho mucha ilusión, de verdad :)

    ¡Un saludo a tod@s y gracias por vuestros comentarios!

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