23.2.11

El principito y la flor


"Al quinto día y también en relación con el cordero, me fue revelado este otro secreto de la vida del principito. Me preguntó bruscamente y sin preámbulo, como resultado de un problema largamente meditado en silencio:

— Si un cordero se come los arbustos, se comerá también las flores ¿no?
— Un cordero se come todo lo que encuentra.
— ¿Y también las flores que tienen espinas?
— Sí; también las flores que tienen espinas.
— Entonces, ¿para qué le sirven las espinas?

Confieso que no lo sabía. Estaba yo muy ocupado tratando de destornillar un perno demasiado apretado del motor; la avería comenzaba a parecerme cosa grave y la circunstancia de que se estuviera agotando mi provisión de agua, me hacía temer lo peor.

— ¿Para qué sirven las espinas?

El principito no permitía nunca que se dejara sin respuesta una pregunta formulada por él. Irritado por la resistencia que me oponía el perno, le respondí lo primero que se me ocurrió:

— Las espinas no sirven para nada; son pura maldad de las flores.

11.2.11

¡Buenos Viernes! Vol. II


¡Buenos viernes! ¡Buenos días! ¡Good Morning! ¡Guten Morgen! ¡Buongiorno!
¡Arriba excursionistas! :D

Hoy es viernes. El día no tendrá 42 horas, pero es viernes y eso es lo que importa. Hoy os traigo un vídeo de una de mis canciones favoritas de Marc Almond. El hecho de estar leyendo la apasionante biografía de mi grupo favorito, Depeche Mode (por Steve Malins, 2006) me ha recordado a otros artistas tales como el mencionado, competidor de alguna manera de los mismos Depeche gracias a su grupo Soft Cell.

The Desperate Hours pertenece al álbum Enchated (1990) y esta es la versión extendida estilo flamenco producida para el recopilatorio Treasure Box (1995). No, no se trata de los LocoMía disfrazados, es Marc Almond... mostrad un respeto por favor (Por los LocoMía también, oh ah oh ah).


¡Un beso a todos los que comentéis por adelantado, a disfrutar del fin de semana y no os olvidéis del karma! :D

Wikio

9.2.11

Hasta luego y gracias por el pescado

"Es un hecho importante y conocido que las cosas no siempre son lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas -la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera-, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.

Curiosamente, los delfines conocían desde tiempo atrás la inminente destrucción del planeta Tierra, y realizaron muchos intentos para advertir del peligro a la humanidad; pero la mayoría de sus comunicaciones se interpretaron mal, considerándose como entretenidas tentativas de jugar al balón o de silbar para que les dieran golosinas, así que finalmente desistieron y dejaron que la Tierra se las arreglara por sí sola, poco antes de la llegada de los vogones. El último mensaje de los delfines se interpretó como un intento sorprendente y complicado de realizar un doble salto mortal hacia atrás pasando a través de un aro mientras silbaban el «Star Spangled Banner», pero en realidad el mensaje era el siguiente:


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