7.7.11

Buenas noches, soy una vaca, ¿qué puedo hacer por ti?


Algunos días, como hoy, necesito soñar un rato. Soñar que tengo todo lo que quiero, incluso un trabajo que me motive todas las mañanas. Lo cierto, es que estamos en época de "vacas flacas" y ¿no podemos tener todo lo que queremos? Por eso, esta mañana, mientras viajaba rumbo a una reunión de trabajo, que ni siquiera era en la ciudad en la que vivo, de repente sentí esa impetuosa necesidad de soñar.

Cogí mi mp3 y me dispuse a escuchar a Mozart... sí... exquisita música para disfrutar, soñar y viajar. Pero esa no es la cuestión, sino que escuchar a Mozart me recuerda automáticamente los libros del autoestopista galáctico y en especial el segundo de los cinco tomos de la trilogía.

El restaurante del fin del mundo, es un libro para soñar. Más de una vez os recomendé estos libros de Douglas Adams y hoy lo hago una vez más. Quizá el saber que este señor fue también guionista de Doctor Who en los años ochenta, os haga considerarlo. Por mi parte, que no sea por falta de insistencia. Aquí os dejo un extracto de este libro: leedlo y al final os contaré por qué he elegido esta parte. No tiene desperdicio...

"Un animal enorme se acercó a la mesa de Zaphod Beeblebrox, un cuadrúpedo gordo y carnoso de la especie bovina con grandes ojos acuosos, cuernos pequeños y lo que casi podía ser una sonrisa agradecida en los morros.

- Buenas noches -dijo con voz profunda, sentándose pesadamente sobre la grupa-. Soy el plato fuerte del Plato del Día ¿Puedo llamar su atención sobre alguna parte de mi cuerpo?

Mugió y gorjeó un poco, movió los cuartos traseros para colocarse en una postura más cómoda y les miró pacíficamente. Arthur y Trillian recibieron su mirada con asombro y estupefacción. Ford Prefect alzó los hombros, resignado; Zaphod Beeblebrox clavó los ojos en la vaca con hambre canina.

- ¿Algo del cuarto delantero, tal vez? -sugirió el animal-. ¿Dorado a fuego lento con salsa de vino blanco?
- Humm... ¿de tu cuarto delantero? -dijo Arthur con un murmullo aterrorizado-.
- Naturalmente, señor; de mi cuarto delantero -contestó la vaca con un mugido de contento-. No puedo ofrecer el de nadie más.

Zaphod se puso en pie de un salto y empezó a examinar con la mano el cuarto delantero del animal.
- O de la cadera, que está muy bien -murmuró el cuadrúpedo-. Me he estado entrenando y comiendo mucho grano, así que ahí tengo mucha carne.

Soltó un gruñido suave, gorjeó de nuevo y empezó a rumiar. Volvió a tragar el bolo alimenticio.
- ¿O quizá un estofado? -añadió-.
- ¿Quieres decir que este animal quiere de verdad que nos lo comamos? -musitó Trillian a Ford.
- ¿Yo? -dijo Ford, mirándola con ojos vidriosos-. Yo no quiero decir nada.
- ¡Esto es realmente horrible! -exclamó Arthur-. Es lo más repugnante que he oído jamás.
- ¿Cuál es el problema, terráqueo? -preguntó Zaphod, que ahora trasladaba su atención a las enormes caderas de la vaca-.

- Que me niego a comer un animal que se pone delante de mí y me invita a hacerlo -dijo Arthur-; es cruel.
- Es mejor que comer un animal que no quiere que lo coman -apostilló Zaphod-.
- No se trata de eso -protestó Arthur. Luego lo pensó un momento y agregó-: De acuerdo, tal vez se trate de eso. Pero no me importa, no voy a pensar en eso ahora. Sólo... hummm...

El Universo rugió en su agonía final.
- Creo que sólo tomaré una ensalada.
- ¿Puedo sugerirle que considere mi hígado? -preguntó la vaca-. Ya debe estar muy tierno y muy rico, me he estado alimentando durante meses.
- Una ensalada -dijo Arthur en tono enfático-.
- ¿Una ensalada? -repitió el cuadrúpedo, mirando a Arthur con desaprobación-.
- ¿Vas a decirme que no debería tomar una ensalada? -inquirió Arthur-.
- Pues conozco muchos vegetales que se manifiestan muy claramente respecto a ese punto -respondió el animal-. Por eso es por lo que al fin se decidió cortar por lo sano todo ese problema complicado y alimentar a un animal que quisiera que se lo comieran y fuera capaz de decirlo con toda claridad. Y aquí estoy yo.

Logró realizar una leve reverencia.
- Un vaso de agua, por favor -pidió Arthur-.
- Mira -dijo Zaphod-, nosotros queremos comer, no atracarnos de discusiones. Cuatro filetes poco hechos, y de prisa. No hemos comido en quinientos setenta y seis mil millones de años.
La vaca se incorporó con dificultad. Emitió un gorjeo suave.

- Una elección muy acertada, señor, si me permite decirlo -dijo-. Bueno, voy a pegarme un tiro en seguida.

Se volvió y guiñó amistosamente un ojo a Arthur.
- No se preocupe, señor -le dijo-, seré muy humano."

"El Restaurante del Fin del Mundo" (Douglas Adams, 1980)

(MI ON) Siempre admiraré a estas criaturas tan entregadas a su trabajo, tanto que son capaces de ofrecerse como comida a sí mismas (MI OFF) Supongo que para que eso suceda sólo hay dos opciones: que trabajes en algo que realmente te apasione o que no tengas vida fuera.

Por suerte, me gusta mi vida. Quizá algún día, también tenga todo lo que quiero :D


Actualización 20:25 07/07/11: ¡No olvidéis votar al 2 en el pie de foto del misántropo! *__* (Esto NO va contra las normas... jejeje)

Wikio

5 comentarios:

  1. Hay una tercera posibilidad: buscar un trabajo que te apasione, y disfrutar de vida dentro y fuera del trabajo :D

    Espero que el día que puedas tener todo lo que quieres esté muy cerca :)

    Un besito, y ¡gracias por el pescado!

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  2. Bueno chica, ya había notado que no te gusta tu trabajo (aunque me costó eh?? lo pones dificil XDDD), pero que puedo decir: mucho ánimo y mucha suerte!!!

    Sobre el libro, algún día me los leeré, cuenta con ello (no sería una buena friki si no ;) )

    Muy impactante este fragmento. Me recuerda a algunos capítulos de Star Trek en los que hay razas que tienen unas costumbres que chocan igual con la de los humanos (no iguales que esta con la vaca pero muy similares). La verdad es que lo leí pensando en el trabajo por lo que comentas, aunque yo lo hubiera visto en el sentido que siempre se le da en Star Trek, de que muchos nos creemos muy abiertos y respetuosos, pero luego a la hora de la verdad no lo somos tanto.

    Bueno... me pasé un poco escribiendo, no? XD

    Besosss

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  3. Este es el secreto
    El secreto de la felicidad

    Lo difícil es encontrarlo
    Yo he tenido la suerte de descubrir que soy bueno buscando algo que hacer que me guste, sin llegar a encontrarlo nunca!

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  4. Il Venturetto: Lo primero lo veo difícil, pero quizá sí sea posible encontrar algo que me guste. Eso respecto al trabajo, en lo demás tengo mucha más suerte :D
    Un besito!

    Lari-chan: En FB no me corto nada xDDD
    En realidad, creo que lo que se intenta mostrar en ese fragmento es lo que tú dices, a mí se me ha ido la olla, porque todo lo relaciono con lo mismo últimamente ;D
    ¡Muchas gracias por el ánimo y por pasar por aquí!

    UFO: Seguiré buscando, está claro que tendrá que ser en otro sitio.
    Gracias por el consejo y bienvenido a "Any Other World" :D

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